11Él respondió: "Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: "Vete a Siloé y lávate." Yo fui, me lavé y vi." 12Ellos le dijeron: "¿Dónde está ése?" Él respondió: "No lo sé." 13Lo llevan a los fariseos al que antes era ciego. 14Era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo." 16Algunos fariseos decían: "Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado." Otros decían: "Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes signos?" Y había disensión entre ellos. 17Entonces le dicen otra vez al ciego: "¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?" Él respondió: "Que es un profeta." 18No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista 19y les preguntaron: "¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?" 20Sus padres respondieron: "Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego. 21Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos 22Sus padres decían esto por miedo a los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. 23Por eso dijeron sus padres: "Edad tiene 24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador." 25Les respondió: "Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo." 26Le dijeron entonces: "¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?" 27Él replicó: "Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?" 28Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: "Tú eres discípulo de ese hombre 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios 30El hombre les respondió: "Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores 32Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento.