29 ¡Ojalá fuera siempre así su corazón para temerme y guardar todos
mis mandamientos, y de esta forma ser eternamente felices, ellos y
sus
hijos!
30 Ve a decirles: “Volved a vuestras tiendas.”
31 Y tú quédate aquí junto a mí; yo te diré a ti
todos los
mandamientos, preceptos y normas que has de enseñarles para que los
pongan en práctica en la tierra que yo les doy en posesión.»